
Además, tus sentidos se agudizan para estar más atenta a tu guagua. Por ejemplo, el olfato se intensifica en el embarazo y el parto, y en ese momento se activan las estructuras cerebrales que lo controlan. Al parecer se debe a la hormona prolactina.
Tu oído también se afina y puedes reconocer el llanto de tu guagua y diferenciarlo del de otros bebés. Mientras que tu percepción visual aumenta para que puedas porteger de posibles peligros a tu niño.
Las mamás, al dar a luz, tienen que enfrentar muchas tareas nuevas a la vez. Para que todo funcione y así asegurar la supervivencia del bebé, la mamá prioriza sus quehaceres, por lo que se vuelve más eficiente.
¿Sentiste cómo tus sentidos se agudizaban cuando te convertiste en mamá?





